jueves, 21 de enero de 2016

EL SER HUMANO ROTO


Tú eres un ser humano roto si:

Ante la derrota te das por vencido.

Si la adversidad te vence.

Si la realidad es más grande que tu imaginación.

Si abdicas a seguir luchando.

Si el cansancio te derrota.

Si no puedes enfrentar el fracaso.

Si la crítica te vence.

Si las circunstancias no son como tus deseos.

Si un no rotundo te descalifica.

Si la humillación y el desprecio son más grandes que tu orgullo para seguir intentándolo hasta conseguir lo que deseas.

Sí, el ser humano está roto en mil pedazos, si él mismo se deja fragmentar por la realidad, por los obstáculos que encuentra en su camino, cuando sus anhelos son hechos trizas por la voluntad de los demás, cuando somete sus sueños a la crítica y se deja influir a tal grado que lo convierten en realista, es un auténtico cobarde, pues renuncia a su parte más bella que son sus propios sueños.

Sí, los seres humanos rotos existen, cuando han destrozado ellos mismos sus sueños, jamás volverán a ser íntegros, se han faltado al respeto, en el fondo de su ser se desprecian profundamente pues ya no creen en su persona, la han fragmentado a tal grado que ya ni siquiera intentan volverse a integrar para estar en posibilidad de volverse a amar.

Existen por supuesto seres humanos que han sido rotos no una vez sino en muchas ocasiones y han tenido la humildad de reconocerlo, y han buscado y unido cada una de sus partes y han surgido aun más fuertes de como eran antes.

El ser humano que ha experimentado la destrucción está más dotado para comprender la maravillosa experiencia de volverse a construir a sí mismo, de reconocerse débil para aumentar sus fortalezas, de saberse frágil para protegerse; conocedor de su sensibilidad hace surgir su auténtica sabiduría.

Si tú has sido roto en algún momento de tu vida, te pregunto: - ¿Sigues hecho pedazos? - ¿Ya no te piensas levantar? - ¿Serás un derrotado el resto de tu vida? - ¿Ya no existe en ti el valor de levantarte y regresar a la lucha con mayor vitalidad?

Los Líderes de Excelencia han sido despedazados en innumerables ocasiones, su voluntad y determinación han sido mayores a todas las adversidades, por eso son invencibles, irreductibles, tienen la valentía de volverse a recuperar a sí mismos y emprender su lucha como si en el pasado no hubieran logrado nada, los caracteriza no su pasado sino sus anhelos de lo que desean lograr, eso marca su grandeza.

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