lunes, 25 de enero de 2016

ESTADO DE ANIMO

Ánimo es energía, vitalidad, fuerza, tono o vigor.

Cuando estamos animados, nos sentimos joviales, optimistas, plenos; cuando estamos desanimados, nos notamos deprimidos, pesimistas, vacíos. La constancia de ánimo es el mejor auxiliar que existe para que podamos alcanzar el equilibrio y la estabilidad.

“Los demás me insultan, pero yo no recibo el insulto.” Era un factor externo que podía influir en su esta de ánimo, pero, al no reaccionar a él, mantenía el ánimo equilibrado.
Un periodista acudió a entrevistar a un hombre realizado y le preguntó:
- ¿Se deprimía usted antes de realizarse?
- Sí, claro, como todo el mundo -repuso el hombre tranquilamente.
- Y después de la realización, ¿se deprime usted?
- Sí, a veces, pero ya no me importa.
Es preciso trabajar de forma diligente para que en una relación afectiva prevalezcan los tonos sentimentales constructivos, lo cual no implica que no se deba mostrar un ánimo abatido si se diera el caso, no es malo llorar, es mala la represión o la histeria, el caso contrario.

Debemos tener la certeza de que podemos influir en el equilibrio, tono y armonía de nuestro propio estado de ánimo y de que podemos poner medios para mejorarlo, sosegarlo y alegrarlo. Toda persona debe procurar mantener el buen humor en sus relaciones con los demás y no salpicarlas con su mal genio, su irritabilidad y su enfurruñamiento.

Pero hasta los estados anímicos son moldeables cuando la persona tiene la capacidad, por limitada que sea, de cultivar e incluso “imitar” estados de humor positivos.
Era un maestro que siempre estaba contento. Los discípulos, intrigados, le preguntaron:
- Pero ¿cómo es posible que siempre te encuentres feliz?
- No es difícil, amigos -contestó el maestro-. Todas las mañanas, al despertar, me pregunto a mi mismo: “A ver, ¿qué elijo hoy, la alegría o la tristeza?.” Y siempre elijo alegría.
Todo aquel que sea susceptible, suspicaz, emocionalmente débil o inmaduro, se verá sobreafectado y sus reacciones emotivas y cambios de humor serán muy pronunciados; en cambio, aquel que sea más integrado y maduro, más ecuánime, se verá menos afectado, sus reacciones emotivas serán menos intensas y sus cambios de humor resultarán menos estridentes.
Además, los que no estén tan dominados por las tendencias de avidez u odio, mantendrán también un ánimo más armónico y estable; mientras que aquellos que tiendan a la obsesión y a la aversión, se verán arrastrados de continuo por sus oscilaciones anímicas, pasando rápidamente de un estado de ánimo a otro.

Como decia un maestro tántrico de la escuela de Cachemira en India: no aceptes ni rechaces nada y encontrarás la felicidad y la paz

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