miércoles, 23 de diciembre de 2015

EL SALTO DEL MILLONARIO


Nací en un pequeño barrio de Brooklyn, en una fantástica ciudad para el que tiene dinero. Con trece años acababa de recibir una fantástica noticia, era la mayor sorpresa de mi vida, una herencia de veinte millones dolares. Desde ese día y a lo largo de los años tuve todo lo que se me viniera a la cabeza: chicas, los mejores coches, unos buenos estudios; y siempre me codeaba con la gente de la clase más alta de la ciudad. El que tenía dinero siempre podía acceder a todo, eso es lo que siempre había pensado. Siempre hubo algo en mi cabeza que me ponía muy nervioso porque había practicado todos los deportes excepto uno.

Fue en una cena cuando surgió el tema. Reunidos en torno a la mesa, una hermosa chica me sonreía. Después de una corta relación de noviazgo surgió el siguiente paso, el matrimonio.
Fue en ese preciso momento cuando cuando empecé a pensar como podría pedirle a esa preciosa dama que se uniera conmigo en matrimonio. Deseaba sorprenderla con algo tan bonito y tan hermoso que deseaba que fuera distinto a las tradicionales pedidas de matrimonio que se hacen aquí, en Brooklyn, y además ser la envidia de todos los allí presentes.

Un salto al vacío y miles de rosas cayendo del cielo como si de copos de nieve se tratara, a sus pies. Me había preparado para el gran salto, llegaba el día en el que por fin le propondría matrimonio a la mujer que tanto deseaba.
El avión acababa de ascender a dos mil metros de altura.

 Tocaba el gran salto de mi vida y ...¡ listo!

¡Qué fantástico era ver todo tan pequeño y minúsculo!
Según iban pasando los segundos cada vez la veía mas cerca.
Podía ver como caían todas esas rosas en los alrededores de su casa.Ella en el jardín rodeada de sus padres y sus amigas dando saltos de la emoción. Fue entonces cuando por medio de un micrófono le dije la pregunta mas hermosa que se le podía hacer.

"¿Quieres casarte conmigo mi hermosa flor?". Ya podía verla casi perfecta, eso quería decir que ya era hora de abrir el paracaídas.........¡Dios mio!
Algo había fallado en el preparativo del paracaídas, no se abre.

¡Splash!, este fue el impacto de mi cuerpo contra el suelo, convertido en una rosa marchitada rodeada de un gran charco de sangre a los pies de mi futura esposa. Solamente podía escuchar los gritos de los invitados y el llanto de ella.
Podía ver mi cuerpo allí tumbado sin vida mientras llegaban los servicios médicos para certificar mi muerte. No sabía realmente qué era lo que me estaba sucediendo, pero pese a todo era consciente de que mi multimillonaria fortuna no me devolvería la vida.

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