sábado, 27 de febrero de 2016

A UN ADULTO DEJALO...




Déjalo hablar.

Por que hay en su pasado un tesoro lleno de verdad, de belleza y de bien.

Déjalo vencer.

En las discusiones, por que tiene necesidad de sentirse seguro de si mismo.

Déjalo ir a visitar...

A sus viejos amigos porque entre ellos se siente revivir.

Déjalo contar.

Sus historias repetidas porque se siente feliz cuando lo escuchamos.

Déjalo vivir.

Entre las cosas que ha amado porque sufre al sentir que le arrancamos pedazos de su vida.

Déjalo gritar.

Cuando se equivoca, porque los adultos mayores y los niños tienen derecho a la comprensión.

Déjalo tomar un puesto.

En el automóvil de la familia cuando van de vacaciones, porque el próximo año tendrás remordimientos de conciencia si el abuelito ya no existe más.

Déjalo envejecer.

Con el mismo paciente amor con que dejes crecer a tus hijos, porque todo es parte de la naturaleza.

Por favor... ¡déjalo ser!

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